Con el sonido del añejo cañonazo a las 21:00 hora local surcaron el espacio luces multicolores a la altura del Morro, la obertura del desfile del Carnaval que, desde la conocida Piragua, en la intersección de 19 y Malecón, hasta la calle Marina está bien animada y concurrida por estos días.
Como es tradicional el pelotón de ceremonia de la policía motorizada perfectamente uniformado, con sus trajes de gala –hombres y mujeres- hizo difíciles maniobras con las motos Guzzi, asombrando a todos. Así se inicia el desfile del jolgorio en una integración entre las fuerzas del orden y el pueblo.
Frente a la tribuna principal apareció el cantante Patricio Amaro para decirnos que estamos de “Fiesta”, popular tema que ocupó las principales listas de éxitos de las emisoras en todo el país, acompañado ésta vez con el palpitante baile de los integrantes del Ballet de la Televisión Cubana, sucedidos en la escena por las compañías Tiempo y Carnavaleando con alegorías al mar, ese que nos rodea por todas partes en nuestra circunstancia de insularidad.
Después llegaría la comparsa del Cabildo de La Habana con su “Mambele e’ Mayoral”, cuentan que es la forma de bendecir a la festividad, de purificar el camino que mantuvo su cadencia en todo momento, las escenas se sucedieron una tras otra de forma ágil.
Con los Guaracheritos de Regla, agrupación integrada por niños, niñas, adolescentes y jóvenes se visibilizó la continuidad de una tradición en el ultramarino pueblo. Los guaracheros son reconocido por su alegría, composiciones coreográficas y vitalidad, así lo demostraron los mayores con más de medio siglo en el Carnaval de La Habana.
Los Marqueses de Atarés volvieron a marcar su paso con las contradanzas, en el recurso de mantener y preservar sus raíces al igual que la comparsa de El Alacrán con una historia coherente escenificada frente al jurado.
Odalis Ramírez García, directora de esa compañía del municipio Cerro, me contó que desde el mes de mayo ensayan para la festividad de ahí el resultado, una coreografía limpia sin excesos.
Ya se hace habitual en el Carnaval de La Habana de ver en las carrozas a las orquestas de amplia convocatoria ya sea Pupy y los que Son Son, Yoruba Andabo junto a los Tambores de Bejucal, Maikel Blanco y su Salsa Mayor, o Anacaona y Klimax. Saludable integración en el festejos popular.
Complacieron las peticiones y los reclamos los organizadores del Carnaval habanero y por una de las sendas del Malecón se arrolló de lo lindo, de esta forma no se interrumpe el espectáculo que es disfrutado en familia tanto desde los palcos, gradas como tribunas.
Con buen brío, articulación y organización se celebra el más antiguo festejo capitalino que se mantiene arraigado a sus raíces culturales.
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