lunes, 31 de marzo de 2014

Día del Libro Cubano

Un día como hoy se creó la Imprenta Nacional de Cuba, al amparo de la Ley 187 del recién estrenado Gobierno Revolucionario, se establecían así  las bases para la publicación masiva de libros, y tan pronto se contó con los medios indispensables, surgió la iniciativa de que el primer título a publicar fuera El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes y Saavedra.

No es posible olvidar que Alejo Carpentier, al frente de un grupo de intelectuales de probada actitud revolucionaria, amplió las funciones de la Imprenta Nacional que se expandieron hasta la creación en 1967 del Instituto del Libro, devenido en Instituto Cubano del Libro al perfeccionar su sistema de editorial.

Después de la amplia tirada de “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha” que se comercializo a solo veinticinco centavos, surgió la idea de imprimir otras obras literarias de relevantes autores de habla hispana, entre ellos, César Vallejo, de Perú; el nicaragüense Rubén Darío; Pablo Neruda, de Chile, y el Poeta Nacional de Cuba Nicolás Guillén, entre otros escritores de reconocida relevancia internacional.

También fueron editadas por la Imprenta Nacional de Cuba las cartillas tituladas Venceremos y Alfabeticemos, que se utilizaron durante la Campaña de Alfabetización desarrollada en Cuba durante 1961, el “Año de la Educación” y la obra cultural más solida de la Revolución, oportunidad en la que aprendieron a leer y escribir unas 800 mil personas en todo el archipiélago.

Como homenaje a la creación de la Imprenta Nacional de Cuba, a partir de 1981, cada 31 de marzo se celebra el Día el Libro Cubano.

Hoy la transitada calle de Obispo en la zona patrimonial de la ciudad, donde tiene su sede el Instituto Cubano del Libro, hay una gran feria con la letra impresa, esa que a pesar de las novedades tecnológicas no pasa de moda.  Yo aún sigo buscando la novela Catalina de Mario Coyula y de Ediciones Unión.

Y desde hoy y hasta el 5 de abril en la zona intramuros de la ciudad se desarrolla la Fiesta del Libro infantil, dedicado al aniversario 209 del natalicio del escritor danés Hans Christian Andersen.


domingo, 30 de marzo de 2014

Amor y arquitectura en un libro.

Desde hace algunos días visito las librerías de la ciudad, busco afanosamente el libro Catalina, publicado por Ediciones Unión y presentado en la 23 Feria Internacional del Libro Cuba’2014.   Quería hacerle un regalo a una amiga, amante como yo de la arquitectura de ésta ciudad maravillosa, y no quiero de ninguna manera deshacerme del ejemplar que me dedicó su autor.

              El habanero Mario Coyula Cowley es el autor de Catalina su primera novela de ficción, sin embargo a éste hombre se le distingue y admira en el mundo como el célebre arquitecto, diseñador urbano y crítico. 

                                                                               
 Si, está en lo cierto, la protagonista de la obra no es otra que Catalina Lasa a la que su segundo esposo Juan Pedro Baró  le construyera una hermosa mansión –reconocida arquitectónicamente- en la calle Paseo del Vedado o a la que el maestro vidriero y joyero francés René Lalique diseñara un magnífico mausoleo Art Decó en la necrópolis de Colón de La Habana.

Catalina y Juan Pedro tienen toda una aureola a su alrededor fueron  el centro de un escándalo a principios del siglo XX cuando aún no existía el divorcio en Cuba.

Catalina siempre le interesó mucho, a Mario Coyula, me dijo que en su casa desde niño oía hablar de ella. Su abuelo había peleado en la guerra junto a su hermano e hicieron toda la invasión de Oriente a Occidente.

Para mí Catalina Lasa era la Ana Karénina tropical y, te hago una confesión: influyó mucho que era muy linda y uno tiene una debilidad por la belleza, hubo sonrisa -entonces con un guiño-.

. ¿Influyó en algo la arquitectura de la casa de Catalina para la documentación y descripciones que realiza?
Si, un capítulo largo es la casa y hay también mucho de la arquitectura de La Habana, sobre todo de El Vedado, último lugar de ella, donde tuvo la última casa y donde tiene el mausoleo que es una joya, una obra maestra de Lalique que era amigo de ella y su segundo esposo, Juan Pedro Baró.
Mira, en la novela hay tres personajes: Catalina, el arquitecto que la asedia y el esposo al que yo no trato muy bien, lo pongo como un tipo pesado y hago el contraste entre la familia de Catalina que era pro independencia; su hermano fue Coronel en la guerra,  y este hombre que siempre estuvo haciéndose el loco para no complicarse la vida en la conflagración y se fue a París, lo más lejos posible para no contagiarse con ese mundo. 
Y te cuento más, poco a poco el personaje de Catalina cede su espacio y entra con más fuerza el arquitecto lo cual me permite tratar más los años 40 y 50 que también es una época que no se conoce o maneja bien en Cuba.
En cierta medida, yo estaba en deuda con ese mundo y romper el esquema, el mito, de que los adinerados eran unos torpes y no sabían cómo gastarlo.

Esta es la segunda edición de Catalina, donde el autor corregió muchos aspectos, anuló información exagerada, y  añadió fotos originales de la mansión de Paseo 406,  conseguidas con una sobrina nieta de Catalina Lasa, cuando Coyula leyó algunas escenas de la versión original del libro en 2011, en Miami.

Es  interesante recorrer La Habana junto a Catalina Lasa de la mano del Premio Nacional de Arquitectura 2001 y Distinción Nacional de Hábitat, ambos por vida y obra, y Premio Nacional de Patrimonio, 2013, además de ser Profesor de Mérito y Doctor Honoris Causa, Mario Coyula Cowley quien nos dice que su primera obra de ficción Catalina es un canto a la frustración y para mí un hermoso ejemplar para conocer de primera mano la arquitectura de la barriada de El Vedado.



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viernes, 7 de marzo de 2014

Sutilmente llega su poderosa voz

La Habana.   Tengo la dicha como pocos cubanos de recibir diariamente un regalo natural, único, ofrendado por una mujer sencilla, de mediana estatura, graciosa y de poca hablar.

Ella prefiere además de contemplar mis bugambilias, entonar, cantar con una diosa, en ocasiones no veo que muevar ningún músculo de la cara, ni la garganta, cómo lo logra, no sé.  Ella es Bárbara Llanes quien hoy estará de concierto en la sala Ignacio Cervantes de la calle del Prado habanero.

Ésta vez le acompañará un intrépido joven al piano, Rolando Luna y ambos protagonizarán el encuentro Clásicos Cubanos donde asumirán a diversos compositores que han trascendido en el pentagrama nacional, como Ernesto Lecuona, Oscar Hernández, Sindo Garay, Gonzalo Roig, Ignacio Cervantes, Eduardo Sánchez de Fuentes, Gillermo Tomás, Emilio y Eliseo Grenet, con títulos emblemáticos en los que a través del virtuosismo pianístico y la excelencia vocal, cobrarán nueva vida en una jornada habanera irrepetible al caer la tarde del viernes 7 de marzo.

Será la antesala de lo que presentarán los jóvenes artistas cubanos, los días 14 y 15 de marzo, en el Centro de las Artes "Enghien les Bains" de París.

La otra presentación de la compositora, intérprete y profesora Bárbara Llanes está programado para el 20 de marzo en la sede de la UNESCO, en París, a la que acudirán otros artistas cubanos residentes en Europa con una exitosa carrera artística.

Yo he tenido la suerte y la dicha de ser partícipe indirectamente, desde mi casa, del concierto Clásicos Cubanos